domingo, 28 de agosto de 2016

viernes, 19 de agosto de 2016

jueves, 11 de agosto de 2016

lunes, 8 de agosto de 2016

 El proyecto Facebook y la Posuniversidad, Prologo.


  Desde profetas, magos  y gurúes que prometen  remediar los males impuestos de manera ancestral. Los Campamentos de inteligencia que podrían prometer un cerebro brillante en un verano, No, no, ¡NO! Si bien el cerebro humano es una maquina incansable (al menos en los mas celestes momentos de nuestras vidas) el clásico método del  Broadcast, de Web 1.0, ya no resulta efectivo en términos educativos. Así como evolucionamos de un ancestro común a un homo sapiens ,en términos fisiológicos y biológicos, nuestro cerebro, nuestras neuronas desde ya le han declarado la guerra al sistema educativo que nos han planteado, que rigieron a nuestros padres y que formaron presidentes,  empresarios exitosos, entre otros. Y es que no es para menos, La vida de nuestras neuronas transcurría en un lugar donde el televisor, las series, películas, dvd’s, computadores, son quienes imponen un par de imágenes que luego utilizaremos una y otra vez en el momento en que un compañero nos diga  «Imagina qué ».  Para ser mas especifica, el video como tal, ha formado parte de la educación durante décadas,  esto más bien renombrado como La introducción masiva de tecnología ob­soleta. Que  muchas veces termina logrando exactamente lo que dice querer evitar.  y como solución a esto , los padres desesperados por atraer la atención intelectual de sus hijos sentados sin parpadear , eufóricos  e inundados en risa frente a una pantalla con un hombre golpeando su cabeza con un  martillo . charlan con una bibliotecaria pidiendo a gritos algo que logre superar esos altos estándares de expectativa que creó el educativo televisor en ese ser sin parpados. Al llegar a casa, prohíben el acceso a el televisor y se ven absueltos a obligar a leer para aumentar su criterio intelectual. Y es que no,  el error esta en convencernos que el método de aprendizaje es el mismo actualmente en comparación a 2 décadas atrás, cuando la única herramienta para el desarrollo cognitivo e intelectual eran las enciclopedias, la literatura y los pesados libros que requerían de aspiradora para hacer pensar que no tenían 20 años mas de antigüedad; o peor aún, que al aprendizaje en un termino general, funcionara igual para todos, que podrá o que en algún momento ha sido universal,  Los estudiantes actuales, debemos tener acceso a las capacidades básicas requeridas para usar la tec­nología y aprovechar los servicios en línea para aumentar nuestra participación en la comunidad más amplia. (Una cyber comunidad) Y ¿Cómo obtener estas capacidades, llegar a este estado de aventura del espíritu  sin esta misma tecnología? ¿Cómo acceder a una plataforma para la equidad y la calidad en la repetición de 100 hombres golpeándose la cabeza con instrumentos diferentes? Con la repetición de lo preexistente  pero amplificado que acostumbramos mantener?
No se trata de ser formado por el mundo sino de ser forma­do a través del proceso de incidir en él. Crear palabras, crear diseño, crear software, crear comunidades: éstos son todos los modos a través de los cuales podemos crear nuestro propio aprendizaje y modelar nuestro propio pensamiento, nuestro propio conocimiento, de la manera más liberadora posible. Estos puntos, han sido abiertamente abarcados por la Edupunk, que lo que busca  es que cada uno cree su propio proceso de aprendizaje, utilizando los materiales que estén al alcance de la mano, para avanzar en la agenda propia y no en una lógica y un lenguaje de participación entregados intactos por la sociedad. La participación es esencialmente transformadora, no solo de nosotros mismos, sino de cualquier comu­nidad o red en la que seamos parte.
Ésta es la clave en la cual deberíamos entender nuestra participación en redes sociales como Facebook, explica Piscitelli. Facebook «no debe ser utilizado como una herramienta de educación». Más bien el mo­delo es, en el mejor estilo edupunk, la subversión de Facebook como una herramienta junto a la cual aprender, y esto muestra en estado práctico lo que muchas veces entrevimos, rara vez aceptamos y mucho menos quisimos re­conocer, o sea, que NO sabemos qué es lo que queremos enseñar. Y ello por infinitos motivos, siendo uno de los más importantes el hecho de que «cómo aprender» cambia constantemente y no puede ser enseñado de una vez para siempre (Piscitelli, en esta compilación). Intrínseco a esto, se podría obtener más que un observador pasivo; un aportador masivo, creativo, critico  y capaz de explotar de una posibilidad, mil más, con el criterio de aprendizaje y enseñanza que el mismo forjó.